Una charla con Steven Spielberg

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DESCUBRIENDO AL CREADOR DE SUEÑOS: Una charla con Steven Spielberg

Por: Silvestre López Portillo Villegas

 

Steven Spielberg es un nombre y un hombre; que desde que tengo uso de razón y me comenzó a gustar el cine, estuvo presente en mi vida. Fue tan común estar cerca de sus historias que de verdad cuando creces con alguien así lo sientes casi de tu propia familia.

En mis visitas al festival de Cannes he tenido la oportunidad de ver y platicar con grandes personalidades del mundo del cine internacional a las que humildemente considero maestros del arte de contar historias. Hoy tuve la oportunidad de conocer al hombre detrás de muchas historias que me hicieron enamorarme del cine y por obvias razones, estaba nervioso.

Entre a la suite “Sean Connery” situada en piso 7 del hotel Carlton. Una chica salió a donde esperaba sentado y solo me dijo “Steven está esperándote”.

Entre y me saludo de mano y con una palmada en la espalda me invitó a sentarme mientras con esa confianza de como si de verdad supiera quien era me dijo: “hola ¿Cómo estás?, que gusto me da conocerte, ¿tú que haces?” le dije que era crítico de cine, venia de México y que el honor era todo mío.

Ya sentados comenzó él la charla rompiendo el hielo preguntándome sobre mi familia y de ahí en adelante, todo fue literalmente cinematográfico.

La familia

Silvestre López Portillo: Tengo una hija de 12 años llamada Aranza y Silvestre de 9 los cuales han visto tu cine desde siempre, pero debo decirte que su película favorita es “Tiburón”.

Steven Spielberg: ¿Tiburón? ¿En serio? ¡Pero si solo tiene 9 años! ¡Que locura!

SLP: Si lo sé (risas)

SS: En México la llamaron Tiburón (diciéndolo en español)

SLP: Si así es. Quede sorprendido porque les gusto y demuestra que la cinta pasa la prueba del tiempo.

SS: Es increíble lo que me dices, ¿No les asusto?

SLP: Si, mucho, pero les encantó.

SS: Es interesante que a esa edad les atraiga algo que los asusta y quieran seguirla viendo. ¡Qué bueno! Me da mucho gusto.

SLP: Tú tienes 7 hijos, ¿los usas como público prueba? ¿Les pones tus películas y ves cómo reaccionan o que te dicen?

SS: No, fíjate que no, para nada. Me conocen demasiado bien (ríe). Es mejor para mí mostrarla a un público de extraños y así nada se pone personal.

SLP: No sé si estés preparando a tus hijos para ser cineastas pero de seguro los has preparado para ser buen público, ¿Qué películas les pusiste o les sigues recomendando?

SS: Fíjate que generalmente ellos son los que me recomiendan ver una película, encuentran cintas muy raras que jamás habría visto y me las ponen. Bueno si te digo que trate de que vieran mucho cine clásico, pero cuando tendrían 7, 8 o 9 años y veían una película en blanco y negro salían corriendo del cuarto. Tuve que jugar con mis hijos y les daba 20 dólares para que vieran las películas, bueno “jugar” no es la palabra, tuve que “pagarles” a mis hijos para que vieran cintas en blanco y negro; así es que hice una gran inversión en ellos para que apreciaran esas películas de antes de 1960 (Risas); y funcionó por un rato. Después de que vieron algunas cintas y se aburrieron hasta las lágrimas comenzaron a preguntarme si tenían opción, les dije que claro, no tomen los 20 dólares y ya, y eso hicieron, me dijeron que me quedara con mi dinero y se iban a jugar.

SLP: ¿Cómo te sientes ahora como abuelo? Supongo que lo debes estar disfrutando mucho.

SS: Soy buen abuelo, ¡de verdad! ¡Es lo mejor, amo ser abuelo! Soy abuelo de 4 y la más reciente nació hace 12 días, tiene el nombre hermoso de Josephine y es de mi hija mayor Jessica. Fíjate que me sentí en esta cinta de El gigante amigable que dirigí a Ruby más como un abuelo porque el libro me recuerda al mío.

Los dos Spielbergs

SLP: Pareciera que tienes una doble personalidad. Por un lado esta ese Steven de la lista de Schindler, El color purpura o Amistad; y por el otro esta ese creador de sueños y aventuras que fascina a los niños. ¿Cómo te mueves entre esos dos mundos? Pareciera que tienes una doble personalidad.

SS: Si parece pero en verdad es solo una; creo que lo que pasa es que tengo una cantidad ecléctica de intereses y me gusta estar brincando de géneros muchísimo. El público va al cine a ver diferentes tipos de historias, ¿Por qué un director no puede crear diferentes tipos de historias o de géneros? Si la audiencia puede apreciarlos también un solo director puede hacerlos para ellos.

Para mí no tiene complicación, es fácil de verdad ir de una realidad social o drama histórico a una ciencia ficción, una fantasía o un cuento de hadas, que es diferente a la fantasía o a la ciencia ficción, como lo es ésta de El gigante amigable.

Los Ensayos

SLP: ¿Te gusta ensayar?

SS: No, los odio.

SLPV: ¿Por qué?

SS: Porque algunas veces los actores dicen sus líneas en los ensayos por primera vez y después jamás recuperan esa virginidad incluso aunque ensayen en sus casas o donde sea de manera privada y vengan después al set. Si vienen a un ensayo en el set y no hay cámaras y ocurre algo que me gusta ya no pude grabarlo. A mí me gusta que ocurra la magia de la primera vez ya en el set y en filmación. El gran director Arhur Penn le llamaba a esos momentos “Accidentes felices”; eso es lo que busco captar con los actores.

Preparando y dirigiendo

SLPV: ¿Cómo te preparas física y emocionalmente para entrar a una filmación?

SS: Lo que hago es que me preparo para no dormir.

SLP: ¿cómo lo haces?

SS: Si es raro y debería de ser al contrario, dormir lo más que pueda antes de arrancar una producción, pero conforme me he hecho viejo, entre más trabajo menos tiempo necesito de sueño, son de esas cosas q te vienen con la edad. Ya estoy viejo.

SLP: Serás mas grande pero también más sabio.

SS: Si, sabio puede ser. La sabiduría viene con la edad y sobre todo lo que llega es la experiencia. Pero fíjate que no hago algo especial para mí, lo que si me gusta ahora es saber qué necesitan mis actores para estar preparados, no puedo ser ese director dogmático que forza a todos a que hagan todo como yo quiero; soy ahora más flexible porque necesito ser un director diferente para cada uno de los actores. No soy el mismo director con Ruby Barhhill (Niña que interpreta a Sofi en el gigante amigable); que con Mark Rylance (El gigante); tampoco soy el mismo con Penélope Wilton (La reina) que con Rebeca hall (Mary); tengo que conocer a la persona y básicamente acomodarme a lo que quieren y a sus necesidades. Lo he hecho así siempre y… creo que pude haber sido un buen terapeuta de no ser director de cine (carcajadas).

SLP: Pero en ese método a lo mejor fuiste o actuaste igual con Ruby que es una niña que con Drew Barrymore o Henry Thomas en “E.T.”

SS: No, tampoco con Christian Bale en “El imperio del sol”. Soy diferente con cada uno de ellos. Lo que si hago igual con todos los jóvenes actores, es que los hago sentir que están en sus casas. El set debe de ser lo más parecido a su hogar porque se la pasan con sus padres encerrados en hoteles o van con ellos a todos lados, entonces el set debe ser su casa porque siempre los niños llegan cohibidos y deben tener un lugar para desinhibirse y sentir que pertenecen ahí y que quieren estar ahí.

La edición

SLP: Sé que siempre disfrutaste editar en moviola porque te daba tiempo de pensar lo que harías después mientras la maquina se montaba y buscaban el pedazo de cinta que tocaba ver.

SS: Si me encantaba.

SLP: ¿Extrañas la cinta?

SS: No, sigo filmando en cinta.

SLP: ¿De verdad?

SS: ¡Sí!  y expongo todo en negativo, solo que lo digitalizo inmediatamente y edito en el programa Avid. La última película que edite en cinta fue “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008)”; a partir de ahí todo la edición la hago en digital.

SLP: son dos mundos diferentes la cinta y el digital

SS: Por supuesto, yo noto la diferencia, bueno, cualquier persona que se sienta en el público y sabe de cine reconoce cuando una película esta filmada en una Alexa o en una Airflex o en un teléfono celular. Ellos saben perfectamente.

SLP: Para muchos directores el proceso de la edición es doloroso, ¿para ti l es?

SS: No para nada. Editar era antes mi deporte favorito, ahora es la producción. Cuando era joven editar era lo mejor porque no tenía presiones, nadie me molestaba y no tenía que contestar diez mil preguntas al día. Solo estaba yo con mi editor y la película sentados encerrados como si fuéramos monjes en un monasterio, editar era una experiencia monasterial. Así fue por muchos años. Ahora me gusta mucho más trabajar con los actores en el set o en las locaciones,  espero con ansias ese momento del rodaje.

La industria de Hollywood y Cannes

SLP: llevas muchos años en el cine, ¿Cómo ha cambiado la industria de la cinematografía por ejemplo en Hollywood y en Cannes que son dos mundos al parecer diferentes pero no lo son tanto?

SS: Canes exhibe las películas que se crean en todo el mundo y por eso hay un sabor internacional maravilloso que no existe en ninguna parte del mundo. Aquí en Cannes el arte se encuentra con el glamour.

Hollywood es una industria que hace películas con una carga muy fuerte de sentimientos norteamericanos, tiene mucho menos conexión con el exterior y mucha con la parte doméstica.

El cine mexicano

SLP: sé que has visto mucho cine mexicano.

SS: Me gustó mucho “Heli” (Amat Escalante 2013); que fue la cinta que le dimos el premio de mejor director cuando yo fui presidente del jurado aquí en Cannes. He visto mucho cine mexicano y noto un gran renacimiento, todos conocemos el trabajo de Guillermo (del Toro), Alejandro (Gonzalez Iñarritu); y Alfonso (Cuarón).

El resurgimiento del cine mexicano es muy parecido al que ocurrió en Australia hace 25 años. Los directores en México son muy apegados a su arte, sus películas son hermosamente hechas, con un oficio como pocos, sus composiciones y sobre todo su imaginación. Ellos tienen arte pero también la ciencia, es como “gravedad” es arte y ciencia, “El renacido” también arte y ciencia. El arte de contar historia y la ciencia para lograr esas tomas. Lo que pienso que una a estos mexicanos es que son verdaderos artistas.

El tiempo había terminado. Me levante agradeciéndole mucho su tiempo mientras también se levantaba. Le ofrecí mi mano la cual tomó y jalo para darme un abrazo y decirme: Muchas gracias por la charla sobre cine, ojalá podamos continuarla en otra ocasión.

Solo conteste que el agradecido era yo y que esperaba con ansias poder seguir conversando, mientras tanto, nos veíamos en el cine.

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