Suave patria, Crítica

Aquí estamos frente a una película que basa toda su historia y acciones en referencias a otras películas. Cuando uno ve “Suave Patria” se puede reconocer el cine que este grupo ve y pretende referenciar (incluyendo el final de “Perdidos en Tokio”). Se nota que el trabajo está hecho con amigos, compañeros de clases y pareciera que el guión es el resultado de varias noches de charlas, tragos y sobre todo del “qué te parece si metemos esto…” lo cual no tiene nada de malo, siempre y cuando el resultado hubiera sido más sólido, si no, todo queda en un trabajo cumplido.

Francisco Javier Padilla hace su debut como director y pese a tener un guión lleno de clichés, referencias y con un final fuera de tono, logra filmar de manera básica y sin complicaciones.

Muchos detalles son forzados y aparecen sin justificaciones como la voz de un narrador que ni siquiera es testigo; una muestra de “Mira quien baila” con Adrian Uribe y su talento en la pista, actores caracterizados como caricaturas que hubieran resultado si la farsa fuera exitosa, lástima que no pasó por culpa de la exageración de tics y algunos diálogos.

Si usted es seguidor del trabajo de Omar Chaparro y Adrián Uribe en televisión, entonces seguramente le gustarán algunas cosas de la película ya que no hay nada nuevo ni original en sus papeles, acciones o actuaciones. Debo destacar el trabajo de Hector Jiménez el cual resalta por ser un gran patiño o acompañante del veterano y gran Héctor Suárez. Otros actores que aparecen para acobijar a los debutantes son Mario Zaragoza, Mario Iván Martínez, Luis Felipe Tovar, Emilio Guerrero y Luis Fernando Peña.

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