Sin rueditas

¿Alguien recuerda como aprendió a andar en bici? La verdad yo no tengo el recuerdo de algún familiar (seguro era mi madre o mi abuelo Pepe); gritándome porras mientras con mi espíritu aventurero andaba por primera vez en bici sin rueditas y me dirigía directamente al piso una y otra vez.

Uno aprende cosas nuevas diariamente, pero hay otras que jamás se le quedan a uno en su cabecita. Por ejemplo, la dueña de mis quincenas es una experta en coches, yo sé del tema lo mismo que de aeronáutica espacial. Es impresionante como sabe de naves, características, capacidades, partes, sistemas de frenado, interiores, precios etc. Yo la neta mientras me lleve y sea de color negro soy feliz.

Visitando agencias con ella me sentí como andar en bici por primera vez, obviamente a su lado es como andar en rueditas y la verdad me deje llevar perfecto, disfrute el paisaje y pues nomas flojito y cooperando.

Después me toco ir solito a pedir informes y hagan de cuenta que me quitaron las ruedas de apoyo, el agente de ventas me hablo de litros por km, me dijo que hay unas cosas que se llaman cilindros y que a veces vienen en 4 y en 6 (como producto marínela), los frenos ahora son ABS y de ahí las combinaciones de letras que quieran, que tienen computadoras de viajes, ahora cada quien tiene su aire y a la temperatura que quieras, que ya puedes poner tu iPhone y tener tus rolas y tu agenda para que vayas hablando mientras manejas. Yo sigo con mi cablecito y un audifonito bien fregado.

Con estas visitas recordé un acontecimiento del fin de semana. Mi talibán menor se armó de valor y gracias a las porras de su hermana mayor (que siempre lo convence), se atrevió a quitarle las rueditas a su bici y darle solito como niño grande. Como debe de ser, se subió, anduvo unos metros y se calló. Más enojado que valiente agarro su bici y se volvió a trepar, mas metros, más firme, más confianzudo y más fuerte el guamazo que se dio al caerse y obtener su primera herida de guerra en el codo. Se levantó, lloro, maldijo el día que las bicis se inventaron y la hora en que le quitamos sus rueditas, le hablo a su abuela (mi jefa) y después por consejo de ella misma le dio un golpe a la bici muy machito sabiendo que la pobre no podría defenderse. Finalmente nos pidió que le pusiéramos una sola ruedita, que fuéramos poco a poco y que ya en confianza después se la quitáramos, cosa que hicimos y que fue la mejor solución al problema.

Volviendo al tema inicial, yo tuve que agarrar y hablarle a la dueña de mis quincenas para que mínimo me sirviera de una ruedita de apoyo en esto de ver coches y medio irle aprendiendo, ella ya me dio una explicación de “coches for dummies” que me aliviano y me ayudo bastante para no dormirme mientras el agente me hablaba sin parar. Al final nada más pase a ver coches, no a comprar, pero sin duda al igual que mi talibán tendré que irle dejando las rueditas de apoyo en este tema si quiero volver a intentarlo y ya más adelante aventarme y hacerlo solo. Uno nunca acaba de aprender.

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