‘Mi otro yo’ (2011)

Regresa a la silla de director la ganadora del Oscar Jodie Foster con una historia cuya premisa podría resultar inverosímil pero la maneja tan bien que caemos, le creemos y nos sumergimos en el drama totalmente.

Walter Black (Mel Gibson, estupendo) sería un hombre de éxito si no sufriera de una gran depresión. Un día, se topa con una marioneta de forma de castor la cual al colocarla en su mano izquierda “por arte de magia” comienza a hablar y a ser el interlocutor de Walter con el mundo. A la mañana siguiente tanto en su casa y oficina reparte papeles indicándoles a todos que si quieren dirigirse a Walter, lo hagan vía el castor ya que es un hombre depresivo y en tratamiento.

A partir de este momento la película solo se sostiene si le creemos a Walter-Castor lo que dice. Navegamos entre las charlas en casa (con 1 niño y 1 adolescente); hasta las salas de juntas de corporativos. La película avanza y solo pensamos ¿por qué todo el mundo le cree? ¿Por qué no lo mandan a volar? Ese es el secreto de contar bien una historia.

Jodie Foster como actriz y directora sabe que botones apretar para que todo cuadre y funcione, además tuvo un ojo perfecto para poner al también actor y director ganador del Oscar en su rol principal. Gibson nuevamente demuestra que es un buen actor pese a su vida personal, atrapa y conmueve. Juntos, Gibson y Foster sacan el barco adelante y logran momentos muy buenos y sarcásticos como el simple hecho de mostrarnos una escena de sexo entre los 3.

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