"Lincoln" (2012)

Una de las cosas que más me gusta de una película son las secuencias iniciales que plantean desde el tema hasta la forma en que se va a llevar a cabo visualmente. “Lincoln” tiene una gran secuencia inicial.

Abraham sentado en el lodo bajo la lluvia y un par de soldados negros hablan con él. Uno le da por su lado y está admirado de ver que está charlando con el presidente, el otro, todo lo contrario, le dice sus necesidades, sus expectativas y también lo cuestiona. Dos soldados que saben sobre política y que conocen su razón de lucha. Finalmente llegan otros dos de color blanco y con más confianza que los anteriores (cosa de parentesco de piel); le recitan emocionados partes del discurso de la igualdad que dijera en Gettysburg.

Vemos a un Lincoln cercano a la gente, al campo de batalla y a la realidad de su país en esos momentos. Pero también mucho más atento a los negros y a sus palabras, con los blancos tiene un aspecto de celebridad, con los negros de servidor. “Lincoln” trata un breve periodo en la vida política de los Estados Unidos, no es la biografía de Abraham ni mucho menos. Presenta diversas líneas que se integran en un periodo de no más de 13 días. El éxito de Spielberg como director mucho más maduro radica en juntar todas las líneas sutilmente y contar una historia interesante, entretenida y con su peculiar estilo de enaltecimiento en discursos, fotografía, música y extraordinarias actuaciones. Todo esto, con un final que ya conocemos.

La primera línea es la que engloba todo, es el cabildeo de la 13ava enmienda. De ella se desprende el trabajo de su equipo cercano de gabinete y de los asesores externos que tratan de cambiar votos por trabajos. Después tenemos la línea del congreso y sus posiciones. Personajes con razonamientos encontrados como el de Tommy Lee Jones que en la búsqueda de la sorpresa se convierte en un personaje dual muy interesante y clave. También está la línea de la negociación de la paz que se daba paralelamente; misma que aporta suspenso al final de la votación.

Finalmente hay 2 líneas mas privadas, la primera es la de Lincoln y su relación con hijos y esposa. Con ella hay un momento de pérdida de un hijo, un dolor y también una mujer 10 años mayor que él que lo defiende y reta en todo momento. Vemos un esposo temeroso de ella y sus reacciones las cuales desatan los momentos simpaticos y las mejores discusiones. Tenemos un padre que tiene posturas encontradas referentes a la guerra con el mayor de ellos mientras que juega y trata de mantener cerca de todo al pequeño. Spielberg como característica de su estilo, usa la mirada del niño para magnificar no solo al padre sino la imagen completa del personaje público. La segunda visión es el personaje en sí mismo. Un hombre que en todo momento es político, cuenta historias para romper tensión y que no teme en usar su poder para lograr el objetivo final.

Spielberg muestra nuevamente el poder y eficacia de la fotografía del maestro Janusz Kaminski, su estilo conlleva más del 70 % en interiores, con atmósferas oscuras, viejas y personajes rodeados de paredes con historia y secretos. Juntos ya fotografiaron muchas batallas y dramas, así es que los exteriores de la guerra civil son cuidados, salvajes e impactantes aunque mucho más reservados que “Salvando al soldado Ryan”. No podía faltar su otro cómplice, el mejor para recalcar los sentimientos del estilo Spielberg, John Williams quien de nuevo hace un trabajo muy bueno.

“Lincoln” es una cinta que resulta ser el mejor trabajo del estilo Spielberg de manipuleo discursivo, sensibilidad actoral, hermosura fotográfica y sonora y reiteración de varios finales para la búsqueda de la lágrima fácil. Es una película efectiva y que entretiene, pero sobre todo que es recomendable y que vale la pena ver.

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