FUERA DE MI CAMINO

Reseña de Ricardo Alcántara

“Fuera de mi camino” es una película serbia que se estrenó el viernes pasado en un círculo muy limitado de salas en México, y es posible que no permanezca mucho tiempo en cines. Sin embargo, espero que no sea demasiado tarde para que salgas corriendo a verla después de leer esta crítica. Y es que no es tan común encontrarnos con una comedia tan negra y cínica, pero a la vez tan elegante y de buen gusto.

Escrita y dirigida por Milos Radovic, la cinta nos cuenta la historia de Ilija, un viejo conductor de trenes interpretado por Lazar Ristovski, quien convive día a día con la culpa de las muertes de los despistados que son arrollados por su tren, y con el miedo de las muertes que seguramente aún le quedan por delante, ya que las estadísticas en su país dicen que un maquinista promedio mata entre 15 y 20 personas a lo largo de su vida. Este viejo de moral recta y modos duros parece manejar perfectamente toda esa presión, pero la situación se complica cuando su hijo adoptivo le comunica que él también quiere ser conductor de trenes, a lo que Ilija se opone rotundamente. Durante el “tira y afloja” de estos padre e hijo, se nos van revelando una serie de irónicas y divertidas metáforas sobre el significado de crecer, el temor a cometer errores, la nostalgia, la culpa, y la soledad. Temas que, aunque son muy profundos y complejos, son abordados mediante un sentido del humor fresco, atrevido e inesperado. Tiene una narrativa con una línea muy clara y muy peculiar a la que no le da miedo seguir hasta las últimas consecuencias. Terminas riéndote de cosas que no estás seguro de si deberían ser graciosas, pero la autenticidad y transparencia con que se nos presentan los personajes nos hace imposible no empatizar son con sus situaciones. Además, este trabajo representa un enorme agasajo para todo aquel que disfrute de la buena fotografía, pues se nos ofrece una propuesta visual muy variada y completa, con una paleta de colores muy otoñal, brillante y contrastada, resaltando las texturas y haciendo relucir las excelentes elecciones que se hicieron en cuanto a locaciones, arte, y vestuarios. Los paisajes de la campiña de Europa del este le dan un toque rústico y alegre, además de que empatan perfecto con el simbolismo que cumplen las aventuras de los personajes.

Aunque es de ritmo un poco lento, y hay momentos en la parte media de la película donde el desarrollo de la historia se estanca un poco, definitivamente es una buena elección para todos aquellos que gustan de la comedia discreta, y de los personajes peculiares, que reaccionan de formas totalmente sorpresivas y poco realistas ante premisas que podrían estar presentes en la vida cotidiana de cualquier persona. Al final de la película me quedó un agradable sabor de boca que me mantuvo una sonrisa de satisfacción y una mirada de reflexión filosófica que intrigaron a todas las personas con las que hablé durante el resto del día. Me gustaría ver películas con estos matices tonales tan frescos y sinceros más a menudo, claramente es una película escrita y grabada con el honestidad y pasión.

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