Familia de alto rendimiento

Por diversas razones como familia hemos estado integrados en el mundo del Taekwondo desde hace poco más de 5 años. Hemos visto la importancia de éste deporte en niños en la creación de disciplina, marcaje de límites, respeto y sobre todo autoestima.

Hasta ahora, el Taekwondo era un deporte recreativo, divertido y con una responsabilidad muy acorde a la edad de mi talibán de 10 años. Sin embargo, su enorme capacidad la llevo a dejar su escuela de toda la vida y ser parte de la selección del DF y a convertirse en lo que le llaman “Atleta de alto rendimiento”.

¿Pero qué es eso de alto rendimiento?, buscándole encontré esto: En el deporte de alto rendimiento, así como en el deporte formativo y recreativo no solo se entrena físicamente, sino que de manera más creciente el entrenamiento psicológico es un elemento fundamental para marcar la diferencia en los niveles de rendimiento que se alcanzan y en la obtención de ventajas y beneficios inherentes al hacer el intento de armonizar productivamente cuerpo y mente.  La diferencia sustancial está en el hecho que los deportistas “viven de el”. Se caracteriza porque produce espectáculo, le gusta por lo tanto al público, se obtiene ganancias, es rentable y comercializa en esencia al deporte.

Donde la burra torció el rabo es en el “vive de el”.  Aquí nuestra charla como padres fue tan rica como intensa por que a final de cuentas mientras tenga la beca “López Portillo Gutiérrez” mi hija puede vivir de lo que quiera. Obviamente el elevar su nivel deportivo, fortalecer su carácter y sentirse parte de un equipo seleccionado también es un factor atractivísimo (más para el atleta).

No me extenderé en el torneo de cintas negras que fuimos a Querétaro el fin de semana, solo les puedo decir que las federaciones como cualquier empresa traen a nivel gubernamental un soberano relajo de información, cotos de poder, conveniencias de imagen y problemas de organización. A nosotros nos fue muy bien en general.

Lo que pienso cada vez más, es en el rol de los padres están atrás de lo que ahora es un “atleta de alto rendimiento”. Creo que debería existir el término de “Familia de apoyo de alto rendimiento”.

Ahí van si pueden en los camiones o detrás de ellos, se hospedan dónde pueden, se levantan a la hora que “tienen que estar” y las horas de espera son peores que las de veladores de bodegas vacías. Todo eso si tienen la posibilidad de acompañar a su hijo, porque muchos solo los mandan con algo de dinero, la bendición y la esperanza de que todo salga bien no importa si gana o pierde, el chiste es que regrese sano a casa.

Ahora que están las olimpiadas de Sochi veo las competencias y además de gozar con sus esfuerzos no hago más que pensar en la cantidad de padres detrás de cada atleta. Un entrenador me dijo: “Los padres no hacemos sacrificios, hacemos el mejor esfuerzo por estar con ellos, si sacrificamos algo se convierte en una obligación y pierde el espíritu familiar”. Híjole, yo creo que todas las familias sacrifican y mucho, nomás pregúntenle a mi otro talibán que ahí nomás se la raja dejando cosas que preferiría hacer en lugar de aguantarse más de 6 horas en una banca esperando ver a la hermana.

Yo pensé que debería haber una medalla para cada uno de los padres, hermanos o hermanas que están detrás de un atleta de alto rendimiento, viva o no del deporte, pero después me relaje y la verdad con verlos crecer, y con un fuerte beso y abrazo al tiempo que te dicen gracias es suficiente para que al día siguiente uno se levante y vaya de su mano a lo que venga. Debo decir que en este caso especial y particular, nuestro pilar ha sido mi compañera y madre del atleta en cuestión. Un merecido aplauso, abrazo, beso, medalla y reconocimiento público por ser la mejor “madre de alto rendimiento” de una familia como la de su servidor.

Les dejo este video que dice mas que las letras que aquí les dejo:

https://www.youtube.com/watch?v=2V-20Qe4M8Y

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