‘Días de gracia’ (2011)

Uno como crítico de cine a veces es testigo de momentos importantes que vive una película. Mi historia con “Días de gracia” ya cumple 1 año. Tuve la oportunidad de verla en el Festival Internacional de Cine de Cannes del año pasado. Fue sin duda una emoción muy especial. Me impactó (y hasta la fecha) los extraordinarios valores de producción. Es impresionante ver una cinta mexicana que a simple vista parecería que el presupuesto es lo de menos y que logra apantallar a cualquier espectador con sus valores visuales. Mil felicidades a Adriana Bello y su equipo que les dieron al director y al fotógrafo todas las facilidades para trabajar.

Otra cosa que es sin duda muy destacable es el casting, pero además, el grado actoral de ese elenco. Siempre es un agasajo ver a Dolores Heredia, pero también a un impactante Tenoch Huerta, un Carlos Bardem que logra transmitir mucho con tan poco, Dagoberto Gama que cautiva, Mario Zaragoza que controla y mueve al espectador y el muy destacable Kristyan Ferrer que sin duda se lleva la cinta.

Con la producción y la actuación de gane yo me sentía muy satisfecho en Cannes, sin embargo hubieron diversos “peros”. El primero de ellos es que la cinta no se contaba bien, faltaban elementos para hilarla y amarrarla. Además de un final que no es creíble. Hoy por hoy, “Días de gracia” se retrabajó y ya se cuenta mucho mejor, sin embargo, aun no es entendible del todo. Por el otro lado, el final sigue siendo en mi opinión muy injustificable.

Encontramos 3 historias: el policía, el secuestrado y la esposa del rehén. Estas se van narrando en el lapso de 3 mundiales de futbol, ósea 12 años en tiempo real. Todas las historias se presentan en desorden, así es que tenga mucho cuidado y ponga atención porque la película no le pone fácil el entender que pasa o los brincos temporales, obviamente es el mayor problema.

También, encuentro un lenguaje muy rebuscado, hay un exceso de tomas y de juguetes en la fotografía. El engolamiento visual videoclipero del director no sería problema si cada cuadro contara o apoyara a la historia, el asunto es que ocurre lo contrario. Everardo Gout es un director que se nota que filma su ópera prima, usa, goza y abusa de cualquier elemento fotográfico y de edición con el afán de “crear” estilo o atmósfera olvidando que una imagen puede decir más que mil palabras, aquí mil imágenes sustituyen lo que puede decir una sola frase.

Lo que sí, es que tengo muchas ganas de ver su siguiente película y probar si el aprendizaje lo ha hecho madurar y contar mejor sus historias. Por el otro lado, sabiendo y respetando el no contar los finales, déjeme decirle que no es lo mismo que un personaje pase de ser hombre a ser héroe y después de cierto sufrimiento en mayor grado, convertirse en villano o en vengador. Finalmente, aunque no soy fan de “Días de gracia” en general, si debo motivarlo a verla, analícela y usted tiene la última palabra.

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