75 de la UDLAP y Jacobo polémico.

Ayer estuve en uno de los festejos por su 75 aniversario de la Universidad de las Américas Puebla. La celebración estuvo llena de imágenes, anécdotas, sueños y nostalgia por la historia de 75 años de muchos hombres y mujeres que han pasado por los edificios de la UDLAP dejando su vida y llevándose infinidad de experiencias.

En medio de todo fue imposible no recordar mi paso por la UDLAP cuando a los 18 años llegue y me quede de 1991 a 1996. Reiteré que han sido unos de los años más importantes de mi vida. Ahora, después de mucho tiempo y gracias al Dr. Luis Ernesto Derbez, regreso con el honor de ser maestro completo, coordinar el desarrollo del canal de TVUDLAP además de conducir y producir el programa de El Interrogatorio. Esta nueva oportunidad a mis 43 años ha sido tan maravillosa, arriesgada y emotiva como la primera vez.

Hoy 2 de julio, nos despertamos con la noticia de la muerte de Jacobo Zabludovsky y es imposible juntar el evento de ayer con la nota de hoy. Antes de entrar a la universidad, veía el mundo (como muchos) a través de Jacobo Zabludovsky y su noticiero “24 horas”. Llegando a la UDLAP comencé gracias  a mis maestros y compañeros a descubrir un mundo “además de Televisa”. En muchísimas de mis clases el repudio hacia Jacobo y su trabajo de representación de un poder gubernamental se daba con gran facilidad. Estábamos en una época y en una edad anti-televisa, anti-Zabludovsky y sobre todo, anti ser comunicadores pagados por un sistema gubernamental.

En 1993 surgió TVAZTECA. Como universitario de comunicación recuerdo que pensé que se abría una nueva oportunidad tanto de futuro empleo como de ver el mundo a través de la tv (ya lo veíamos muchos gracias a revistas y medios impresos anti gubernamentales). Después las cosas cambiarían, pero en aquellos años, la apertura y la oportunidad de poder decidir “qué ver” fue un aire fresco.

Con todo y todo, yo decidí hacer mi tesis sobre la estación de radio “WFm” la cual pertenecía a Televisa, obvio algunos de mis maestros no fueron muy felices aunque siempre fueron abiertos y extraordinarios asesores. Salí de la universidad y al poco tiempo el grupo Molotov retumbo fuerte con su rola “que no te haga bobo Jacobo”. La vida estaba cambiando, los jóvenes estaban luchando y creo que los medios se comenzaron a abrir un poco más.

Mi vida cambio por completo cuando estudiando el posgrado en crítica de cine conocí a una verdadera dama, una mujer elegante, simpática, sencilla, culta,  siempre estudiosa y llena de conversación. Su nombre, Perla Ciuk. Querer y admirar a Perla me llevo creo que solo 5 minutos. Después descubrí que era la esposa de Abraham Zabludovsky. Obviamente al tiempo conocí a Abraham y con él una nueva forma de ver la televisión, de trabajar, de escribir y sobre todo de argumentar.

Colabore con Abraham Zabludovsky en 1999 en la investigación y escritura del programa “El siglo de las maravillas” el cual era parte de esos grandiosos programas que resumían lo acontecido en el año. Trabaje también como crítico de cine de su programa de radio y conviví tanto con Perla y él muchas horas de charlas, enseñanzas y muy buenos ratos.

Cuando Abraham y Jacobo dejaron Televisa creo que la imagen de ambos cambio para muchos, incluyéndome. Por añadidura tuve la oportunidad de saludar en diversos eventos personales a Jacobo Zabldovsky. Al presentarnos en un evento familiar me pregunto qué hacía, a lo que le conteste que había estudiado comunicación y que trabajaba en esto del cinito. Se rio y siempre hablándome de usted me dijo “gran carrera la suya y eso del cine es una maravilla, disfrute mucho ambas cosas” me presento a su esposa y se sentó.

Mi primera imagen fue de impacto, estaba frente a un hombre que representaba muchas cosas no tan positivas durante mi universidad, pero a  su vez, veía a un hombre enamorado de su mujer, apasionado de sus hijos y eternamente amoroso con sus nietos. Después de varias charlas rápidas conocí a una persona con un humor especial, con un ojo clínico sobre las cosas, que siempre tuvo una anécdota y una caballerosidad inigualable.

Hoy puedo decir que fue un honor haber conocido a un hombre tan polémico como encantador, culto y lleno de amor por su familia y sobre todo por su trabajo. Una personalidad que hizo su trabajo conforme a los tiempos que le tocaron, pero que también supo adaptarse a los nuevos años y formas de vivir fuera del sistema, como lo demostró en sus columnas y sobre todo en su programa de radio.

La UDLAP, su aniversario 75 y la muerte de Jacobo son un gran pretexto para las regresiones, para revisar las memorias y analizar lo que he vivido en estos últimos años, un gran ejercicio el cual recomiendo de vez en cuando.

 

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